Este día nuevamente desperté con
esa sensación de vacío, esa necesidad de llenar ese espacio que hay en mi
corazón. A pesar que muchas veces me he negado rotundamente a enamorarme y que he
declarado a cupido mi enemigo, sigo manteniendo esa pequeña luz de esperanza de
que algún día llegará la persona indicada, porque cada día me convenzo más que
el amor nunca ha llegado a mi vida… mientras tanto seguiré escribiendo para algún
extraño, seguiré leyendo novelas de amor que me sumergen a un mar de ensueños,
seguiré tarareando canciones románticas… hasta que el destino me conceda el
privilegio de poder decir y escuchar un “ te amo”
Los días han pasado de prisa, ya
octubre nos está dejando y vienen estos dos últimos meses del año, que son tan difíciles
para mí, no sé porque pero noviembre y diciembre me traen tanta melancolía,
cuando comienzo a ver las campanillas que se enredan en los árboles y esa brisa
fresca que trae nostalgia, comienzo a recordar mi infancia y quisiera regresar el tiempo y poder vivir de nuevo esa alegría
que alguna vez sentí.
La vida acá cada día es más
difícil, las personas vienen y van como si fueran seres sin alma, las percibo
tan vacías, quizá más que yo; el ruido
estremecedor de la ciudad me acongoja, ha llovido mucho estos días atrás,
pareciera que el cielo llora por nuestra causa. Aun así sé que debo de seguir
con la misma rutina que a veces siento que me mata paulatinamente.
Por fin he llegado a mi oficina,
esa pequeña habitación que me espera con un sepulcral silencio a pesar que mi
jefe ya está en su escritorio, como siempre tan puntual, muchas veces me he llegado
a preguntar si disfrutara su trabajo, si no le ha cansado la monotonía de hace
más de veinte años…
A medida va trascurriendo el
tiempo empiezan a llegar los demás compañeros, unos con carácter pusilánime y
otros derrochando algarabía. Yo por mi parte me quedo suspendida en el tiempo,
frente a mi escritorio pensando tantas cosas, creyendo que me equivoqué de
carrera y pensando que a lo mejor esto no es lo mío, pese a que he destacado en
mi trabajo y he tomado un cargo que no cualquiera hace frente, pero qué más da,
quisiera mandar al diablo la economía y los números. Los números me molestan,
por el hecho de que son fríamente calculadores, tan exactos no permiten
errores, más sin embargo los entiendo y a veces me entretienen y los he sabido
sobrellevar pese a nuestras diferencias…
Y así paso metida diez horas en
mi trabajo, pero el tiempo vuela más cuando tienes mucho que hacer, entre
bromas de compañeros, aromas a café, largos lapsos de silencios, miradas furtivas,
opiniones, a veces discusiones, en fin todo esto forma parte de lo que llamo
trabajo.
Llega la hora de salida, de nuevo
vuelvo a encontrarme con las personas atareadas, el bullicio de la calle, las nubes
de humo de los vehículos, todo parece un caos. Pero yo sigo caminando sola, me
paro cerca de un grupo de personas que esperan el autobús, los observo, algunos
están acompañados, hablan, ríen; otros están solos, sus miradas preocupadas y
desesperadas me hacen caer en cuenta de que ya es tarde, la noche ya ha
cubierto con su manto negro la ciudad, a lo lejos escucho la voz de algún
libidinoso esperando obtener una mirada mía, me disgustan esos individuos y
siempre los ignoro. El autobús se acerca, me subo y observo a los pasajeros
esperando encontrar entre ellos a algún amigo, mas no hay nadie. El largo viaje
me permite darle rienda suelta a mi mente, comienzo a pensar tanto, creo que es
en ese momento en el que más me invade la nostalgia porque recuerdo a las
personas que alguna vez acompañaron mi trayecto.
Llego a mi ciudad me bajo del
autobús y comienzo a recorrer las anchas calles solitarias hasta llegar a mi
casa, me encierro en mi habitación, mi pequeño mundo, me desvisto quitándome el
traje de oficinista, ahora me siento libre. Me acuesto y cierro mis ojos con el
deseo de encontrar en mis sueños ese ser que tanto he buscado, me duermo
pensando que a lo mejor mañana será diferente.
Este es un poco de mi mundo, mi
vida, que no es extraordinaria como muchos piensan, soy una simple mortal como
todos, escribiendo parte de mi historia a quien la quiera leer.
20/10/2015