martes, 20 de octubre de 2015

UN DÍA CUALQUIERA



Este día nuevamente desperté con esa sensación de vacío, esa necesidad de llenar ese espacio que hay en mi corazón. A pesar que muchas veces me he negado rotundamente a enamorarme y que he declarado a cupido mi enemigo, sigo manteniendo esa pequeña luz de esperanza de que algún día llegará la persona indicada, porque cada día me convenzo más que el amor nunca ha llegado a mi vida… mientras tanto seguiré escribiendo para algún extraño, seguiré leyendo novelas de amor que me sumergen a un mar de ensueños, seguiré tarareando canciones románticas… hasta que el destino me conceda el privilegio de poder decir y escuchar un  “ te amo”
Los días han pasado de prisa, ya octubre nos está dejando y vienen estos dos últimos meses del año, que son tan difíciles para mí, no sé porque pero noviembre y diciembre me traen tanta melancolía, cuando comienzo a ver las campanillas que se enredan en los árboles y esa brisa fresca que trae nostalgia, comienzo a recordar mi infancia y quisiera regresar  el tiempo y poder vivir de nuevo esa alegría que alguna vez sentí.
La vida acá cada día es más difícil, las personas vienen y van como si fueran seres sin alma, las percibo tan vacías, quizá más que yo;  el ruido estremecedor de la ciudad me acongoja, ha llovido mucho estos días atrás, pareciera que el cielo llora por nuestra causa. Aun así sé que debo de seguir con la misma rutina que a veces siento que me mata paulatinamente.
Por fin he llegado a mi oficina, esa pequeña habitación que me espera con un sepulcral silencio a pesar que mi jefe ya está en su escritorio, como siempre tan puntual, muchas veces me he llegado a preguntar si disfrutara su trabajo, si no le ha cansado la monotonía de hace más de veinte años…
A medida va trascurriendo el tiempo empiezan a llegar los demás compañeros, unos con carácter pusilánime y otros derrochando algarabía. Yo por mi parte me quedo suspendida en el tiempo, frente a mi escritorio pensando tantas cosas, creyendo que me equivoqué de carrera y pensando que a lo mejor esto no es lo mío, pese a que he destacado en mi trabajo y he tomado un cargo que no cualquiera hace frente, pero qué más da, quisiera mandar al diablo la economía y los números. Los números me molestan, por el hecho de que son fríamente calculadores, tan exactos no permiten errores, más sin embargo los entiendo y a veces me entretienen y los he sabido sobrellevar pese a nuestras diferencias…
Y así paso metida diez horas en mi trabajo, pero el tiempo vuela más cuando tienes mucho que hacer, entre bromas de compañeros, aromas a café,  largos lapsos de silencios, miradas furtivas, opiniones, a veces discusiones, en fin todo esto forma parte de lo que llamo trabajo.
Llega la hora de salida, de nuevo vuelvo a encontrarme con las personas atareadas, el bullicio de la calle, las nubes de humo de los vehículos, todo parece un caos. Pero yo sigo caminando sola, me paro cerca de un grupo de personas que esperan el autobús, los observo, algunos están acompañados, hablan, ríen; otros están solos, sus miradas preocupadas y desesperadas me hacen caer en cuenta de que ya es tarde, la noche ya ha cubierto con su manto negro la ciudad, a lo lejos escucho la voz de algún libidinoso esperando obtener una mirada mía, me disgustan esos individuos y siempre los ignoro. El autobús se acerca, me subo y observo a los pasajeros esperando encontrar entre ellos a algún amigo, mas no hay nadie. El largo viaje me permite darle rienda suelta a mi mente, comienzo a pensar tanto, creo que es en ese momento en el que más me invade la nostalgia porque recuerdo a las personas que alguna vez acompañaron mi trayecto.
Llego a mi ciudad me bajo del autobús y comienzo a recorrer las anchas calles solitarias hasta llegar a mi casa, me encierro en mi habitación, mi pequeño mundo, me desvisto quitándome el traje de oficinista, ahora me siento libre. Me acuesto y cierro mis ojos con el deseo de encontrar en mis sueños ese ser que tanto he buscado, me duermo pensando que a lo mejor mañana será diferente.

Este es un poco de mi mundo, mi vida, que no es extraordinaria como muchos piensan, soy una simple mortal como todos, escribiendo parte de mi historia a quien la quiera leer.

20/10/2015

jueves, 1 de octubre de 2015

EXTRAORDINARIO.



A mi amigo El Híbrido, cuya existencia me ha permitido volver a escribir.

El reloj seguía marcando los segundos agonizantes, la gente caminaba apresurada de un lugar a otro, yo me sentía ansiosa de poderle ver. Llegué al lugar que habíamos acordado, nerviosa, con el corazón latiendo al máximo. 

Levanté la mirada y él estaba ahí buscándome entre los rostros desprevenidos de los presentes, luego me miró con esos ojos tan indiferentes, se dirigió a mí, me saludo y empezamos a charlar de todo un poco, entre silencios necesarios, porque  los que escribimos somos muy buenos a la hora de plasmar con tinta nuestros pensamientos más sin embargo a la hora de hablar nos faltan las palabras, y frecuentemente tenemos lapsos de silencio que los que no escriben no los entienden y suelen creer que somos seres vacíos, tanto él como yo lo sabemos.

Pasamos un rato muy ameno cuando nos adentramos en el jardín de bonsáis, rodeados de tantos árboles enanos y con la frescura de la mañana, el día estaba un poco nublado y eso hacía que ese pequeño jardín tuviera un toque mágico, haciéndolo parecer un inmenso bosque…
Mis miradas furtivas temiendo a ser descubiertas por sus ojos mustios, cada vez se hacían más frecuentes tratando de descifrar el misterio que encierra su alma. Luego me mostró lo que había escrito y como siempre me hechizaron sus  palabras, esa forma de escribir, esa forma de plasmar sus sentimientos, ojalá cuando decida escribir su libro piense en mí como yo lo pienso a él cada vez que escribo.

Nos despedimos con un fuerte abrazo, no sabiendo cuando nos volveremos a encontrar, porque jamás se sabe lo que nos prepara el destino, porque su alma viajera suele perderse en el espacio, porque jamás ha podido estar en un solo lugar, ni nadie lo ha detenido pese a las muchas mujeres que le ofrecieron su compañía  él siempre ha preferido su soledad…

He pensado mucho, mi cabeza ha dado tantas vueltas, puedo ver su rostro al cerrar mis ojos y se me han venido tantas palabras a mi mente, tan desordenadas que me ha sido difícil  ponerles un orden lógico. Ahora me siento más confundida que antes ya no sé qué pensar y los efectos que causan nuestros encuentros son tan contradictorios, me hacen estremecer de alegría y a la vez de tristeza.
Y es extraño tenerle tan cerca pero me parece tan distante, perdido en sus pensamientos, tan indiferente a mi compañía, sé que es su forma de ser pero me desconcierta y me hace creer que no desea estar con nadie más que con su soledad.
Seguramente jamás lea mis palabras y será lo mejor ya que no quiero que llegue a pensar que he perdido el juicio, ni tampoco quiero que confunda mis sentimientos o crea que estoy enamorada… porque sé que  desaparecería, porque jamás ha sido su intención causarme daño…
Quizá no sea necesario decir una vez más que le quiero, que lo quiero tanto que me duele su pesar y deseo tanto poderle  ver feliz algún día.

Ángeles Saint


San Salvador,  26 de septiembre de 2015.

Un día más sin poderte encontrar…

¿A dónde estará el amor de mi vida? Esa alma gemela única en el universo, ese ser que ha sido destinado para mí… He recorrido toda est...