lunes, 1 de febrero de 2016

Un día más sin poderte encontrar…

¿A dónde estará el amor de mi vida? Esa alma gemela única en el universo, ese ser que ha sido destinado para mí…

He recorrido toda esta vida esperando encontrarte, he buscado tu calor en brazos equivocados, tu aroma en otro cuerpo, el sabor de tus besos en otra boca… más siempre he errado y me he frustrado porque sabiendo que no eras tú he querido forzar mi corazón a un sentimiento inexistente…me he querido conformar con recibir y dar cariño sabiendo que el amor es algo diferente, algo mágico, puro y eterno…

Te has presentado en mis sueños, he sentido tu presencia y ese amor verdadero que jamás he sentido en mi realidad, por eso cada noche cuando cierro mis ojos me duermo con el deseo de volverte a encontrar en ese mundo misterioso y volver a sentir esa felicidad…
A veces algún déjà vu me transporta a tu lado, a algo ya experimentado, tal vez en otra vida, en otro espacio, en otro tiempo…

Pero ¿a dónde estás ahora, en este instante?

Te busqué en cada atardecer, cuando veía el horizonte y deseaba tanto poder sentir tu presencia, me he conformado con imaginarte a mi lado cuando contemplaba las estrellas y le hable muchas veces a la luna sobre ti deseando  que te encontrara y te trajera hacía mí…

Vivo creyendo que un día el destino nos juntará, cuando camino por la calle te busco en el rostro de algún desconocido,  con la esperanza de poderte encontrar. Vivo pensándote en mí día a día, preguntándome como se puede amar a alguien que no es real…

No sé cuántas vidas más te buscaré, no sé si volveré a errar encariñándome con otros seres aun sabiendo que no eres tú, tal vez eras aquel amor imposible, lo que no pudo ser…

Mientras nuestras almas vagan por la infinidad del universo sin poderse encontrar, te seguiré soñando, y te pido que no tardes más, porque mi corazón se quedó vacío, sin emoción alguna… quiero encontrarte, quiero amarte hasta la eternidad…


Y por eso escribo esta carta, para que mis palabras se inmortalicen y si algún día sientes que eres tú el de mis sueños, si alguna vez has sentido lo mismo que yo, házmelo saber, no importa si mi alma se haya marchado ya de este mundo, posiblemente nos encontraremos en algún otro lugar…

martes, 5 de enero de 2016

Toñita y su locura por amor...

Pude contemplar el vacío de su mirada, su rostro inexpresivo y lánguido; sin lucidez alguna, como siempre perdida en su mundo de fantasía…

Mientras esperaba en la parada de autobús, con mi mente ocupada pensando en el itinerario del día, dirigí la mirada hacía al otro lado de la calle y ella estaba ahí de pie con unas maletas viejas junto a ella, las cuales protege como si escondiese un tesoro. Estaba tan quieta, con el cabello enredado como si fuese el de una muñeca vieja, su cuerpo delgado y pequeño, sus pies descalzos y sucios… su mirada perdida en el horizonte, sabrá Dios en que pensaba, a donde viajaba su alma en ese instante.

Dicen que perdió la cordura cuando descubrió la traición del amor de su vida, que se desquició por un amor no correspondido, se sumergió en su fantasía para aliviar el dolor de su alma y se quedó ahí para siempre.

En el pasado era una mujer atractiva con un futuro prometedor, cursaba los últimos años en medicina, se enamoró de un hombre comprometido el cual la sedujo hasta la demencia, la llenó de falsas ilusiones y promesas que jamás cumplió. Un día repentinamente llegó a su casa una invitación para una boda y al leerla descubrió que el novio era el amor de su vida, ese hombre que alguna vez le juró tanto amor…. El dolor la destruyó por completo, dejó de estudiar, ya no frecuentó a sus amigos y un día ya no salió más de su habitación, cubrió las ventanas con sabanas porque quería ocultarse en la obscuridad, dicen que su familia trató de ayudarla pero fue en vano, había perdido completamente la razón…

Ahora deambula por las calles de la ciudad, sin un rumbo definido, repite frases sin lógica, a veces sonríe como si un buen recuerdo asomara en su memoria, pero también suele llorar desconsoladamente, la he sorprendido algunas veces mirándome fijamente y me ha atemorizado no sé porque…

Y ahora observándola frente a mí, he pensado mucho en su historia y jamás me había conmocionado tanto como hoy, mientras la miraba pensaba como alguien te puede destrozar la vida o como alguien puede depender tanto de otra persona…


Pero también me pregunté, cual es la diferencia entre ella y yo, quizá que ella se sumergió en la fantasía y yo me quede en la realidad… pero ¿qué será mejor? ¿Vagar por el mundo sin razón o aferrarse a la dura realidad?... quizá al final la realidad sea una fantasía y la fantasía una realidad….

martes, 22 de diciembre de 2015

Vísperas de Navidad


Esta época me remonta a un viaje al pasado, a esos años maravillosos en los cuales está fecha era especial, recuerdo que las personas se esforzaban en mostrar su gratitud a los demás, los vecinos compartían unos con otros, las familias se reunían, el ambiente se convertía más ameno y festivo. Los niños esperaban con ansías la llegada del niño Dios, si habías tenido un buen comportamiento durante el año el niño Dios te compensaba con obsequios y si no podías hacer un esfuerzo y esperar hasta el día de reyes magos, todo obsequio era bien recibido por muy sencillo que fuese. Las mujeres se esforzaban en preparar los mejores guisos o comidas típicas, mientras los niños esperaban impacientes poder degustar lo preparado.

Sin duda alguna era una de las mejores épocas del año, sin embargo con el tiempo se ha ido olvidando el verdadero significado y todo se ha convertido en mero consumismo, ese consumismo voraz que ha invadido las mentes de muchos y su filosofía de “cuanto tienes es lo que vales” o “una marca hace la diferencia”.

Observo con tristeza los centros comerciales abarrotados de gente comprando la ropa más cara o los últimos aparatos tecnológicos, niños inconformes con juguetes sencillos exigiendo a sus padres marcas prestigiosas, padres estresados por complacer a sus hijos sin importar el nivel de endeudamiento, mujeres preocupadas por su imagen más que por la cena de su familia…

No logro entender cuando la gente se convirtió tan materialista y perdió su calidad humana, a donde  fueron a parar los valores de humildad, gratitud, generosidad por mencionar algunos…

La gente ha dejado de razonar y se han convertidos en robots programados para consumir, es lo que estamos inculcando en las nuevas generaciones esa necesidad insaciable de comprar.


Solo me invade la interrogante, ¿aún podemos cambiar para bien? o será imposible y solamente nos espera sufrir las consecuencias de una vida sin valores morales….

martes, 3 de noviembre de 2015

Un día de noviembre.


El despertador sonó a las 5:00 a.m., esa alarma que me hace despertar súbitamente de mi dulce sueño, abrí mis ojos y quise recordar lo que soñaba mas no pude, las neuronas de  mi cerebro como siempre comenzaron  a trabajar y a recordar mi itinerario, esa maldita rutina de siempre, pero mi alma inocente consideró una escasa posibilidad de que hoy será un buen día…
El agua fría de la ducha despertó hasta el último rincón de mi cuerpo somnoliento y en el único lugar en que puedo cantar sin que nadie escuche mis notas destempladas comencé mi interpretación de una canción romántica, si de esas que cantamos los románticos empedernidos, de esas que te hacen creer que el amor existe.
Los primeros rayos del sol asomaron por mi ventana, yo ya estaba lista para salir, cuando una suave brisa con aroma a frescura me hizo caer en cuenta que ya es noviembre, ¡sí! ¡Es noviembre!

Idílico Noviembre

Noviembre que me hechizas con brebajes de melancolía, con tus aromas a nostalgia y rojos atardeceres...

Las campanillas brotan tímidamente entre la yerba,  pero dentro de unos días su timidez desaparecerá  y parecerán tan osadas, enredadas en las ramas de los árboles adornándolos de purpura y tonos azulados...

Noviembre con tu brisa fresca vas deshojando mis recuerdos, el cielo parece más inmenso, el sol más radiante  y las nubes algodonadas…

Noviembre, llegas impetuoso y me haces estremecer de sentimientos encontrados, me traes recuerdos que ya creía olvidados, me haces retroceder en el tiempo, regresar a mi infancia; me veo corriendo en praderas adornadas de flores amarillas y pequeñas campanillas, puedo sentir la suave brisa en mi cara, puedo escuchar el sonido del viento que trae consigo  voces lejanas de algún desconocido…

Los  árboles  se tiñen de color de atardeceres, los ocasos revelan  magníficos  espectáculos llenos de extravagancia y misterio, las montañas siguen ahí iguales a las de mi infancia, las que contemplé muchas veces imaginando paisajes de encanto tras de ellas, pero mi imaginación también se desvaneció con mi infancia y tuve que enfrentar la temible realidad que todo es igual que acá, que no hay lugares mágicos, ni bosques con cabañas  encantadas…

Noviembre me has hechizado nuevamente, me has hecho soñar despierta y quisiera regresar a esa época maravillosa cuando aún amaba, cuando aún habitaba en mí la inocencia de la infancia.


San Salvador, 3 de noviembre de 2015.

martes, 20 de octubre de 2015

UN DÍA CUALQUIERA



Este día nuevamente desperté con esa sensación de vacío, esa necesidad de llenar ese espacio que hay en mi corazón. A pesar que muchas veces me he negado rotundamente a enamorarme y que he declarado a cupido mi enemigo, sigo manteniendo esa pequeña luz de esperanza de que algún día llegará la persona indicada, porque cada día me convenzo más que el amor nunca ha llegado a mi vida… mientras tanto seguiré escribiendo para algún extraño, seguiré leyendo novelas de amor que me sumergen a un mar de ensueños, seguiré tarareando canciones románticas… hasta que el destino me conceda el privilegio de poder decir y escuchar un  “ te amo”
Los días han pasado de prisa, ya octubre nos está dejando y vienen estos dos últimos meses del año, que son tan difíciles para mí, no sé porque pero noviembre y diciembre me traen tanta melancolía, cuando comienzo a ver las campanillas que se enredan en los árboles y esa brisa fresca que trae nostalgia, comienzo a recordar mi infancia y quisiera regresar  el tiempo y poder vivir de nuevo esa alegría que alguna vez sentí.
La vida acá cada día es más difícil, las personas vienen y van como si fueran seres sin alma, las percibo tan vacías, quizá más que yo;  el ruido estremecedor de la ciudad me acongoja, ha llovido mucho estos días atrás, pareciera que el cielo llora por nuestra causa. Aun así sé que debo de seguir con la misma rutina que a veces siento que me mata paulatinamente.
Por fin he llegado a mi oficina, esa pequeña habitación que me espera con un sepulcral silencio a pesar que mi jefe ya está en su escritorio, como siempre tan puntual, muchas veces me he llegado a preguntar si disfrutara su trabajo, si no le ha cansado la monotonía de hace más de veinte años…
A medida va trascurriendo el tiempo empiezan a llegar los demás compañeros, unos con carácter pusilánime y otros derrochando algarabía. Yo por mi parte me quedo suspendida en el tiempo, frente a mi escritorio pensando tantas cosas, creyendo que me equivoqué de carrera y pensando que a lo mejor esto no es lo mío, pese a que he destacado en mi trabajo y he tomado un cargo que no cualquiera hace frente, pero qué más da, quisiera mandar al diablo la economía y los números. Los números me molestan, por el hecho de que son fríamente calculadores, tan exactos no permiten errores, más sin embargo los entiendo y a veces me entretienen y los he sabido sobrellevar pese a nuestras diferencias…
Y así paso metida diez horas en mi trabajo, pero el tiempo vuela más cuando tienes mucho que hacer, entre bromas de compañeros, aromas a café,  largos lapsos de silencios, miradas furtivas, opiniones, a veces discusiones, en fin todo esto forma parte de lo que llamo trabajo.
Llega la hora de salida, de nuevo vuelvo a encontrarme con las personas atareadas, el bullicio de la calle, las nubes de humo de los vehículos, todo parece un caos. Pero yo sigo caminando sola, me paro cerca de un grupo de personas que esperan el autobús, los observo, algunos están acompañados, hablan, ríen; otros están solos, sus miradas preocupadas y desesperadas me hacen caer en cuenta de que ya es tarde, la noche ya ha cubierto con su manto negro la ciudad, a lo lejos escucho la voz de algún libidinoso esperando obtener una mirada mía, me disgustan esos individuos y siempre los ignoro. El autobús se acerca, me subo y observo a los pasajeros esperando encontrar entre ellos a algún amigo, mas no hay nadie. El largo viaje me permite darle rienda suelta a mi mente, comienzo a pensar tanto, creo que es en ese momento en el que más me invade la nostalgia porque recuerdo a las personas que alguna vez acompañaron mi trayecto.
Llego a mi ciudad me bajo del autobús y comienzo a recorrer las anchas calles solitarias hasta llegar a mi casa, me encierro en mi habitación, mi pequeño mundo, me desvisto quitándome el traje de oficinista, ahora me siento libre. Me acuesto y cierro mis ojos con el deseo de encontrar en mis sueños ese ser que tanto he buscado, me duermo pensando que a lo mejor mañana será diferente.

Este es un poco de mi mundo, mi vida, que no es extraordinaria como muchos piensan, soy una simple mortal como todos, escribiendo parte de mi historia a quien la quiera leer.

20/10/2015

jueves, 1 de octubre de 2015

EXTRAORDINARIO.



A mi amigo El Híbrido, cuya existencia me ha permitido volver a escribir.

El reloj seguía marcando los segundos agonizantes, la gente caminaba apresurada de un lugar a otro, yo me sentía ansiosa de poderle ver. Llegué al lugar que habíamos acordado, nerviosa, con el corazón latiendo al máximo. 

Levanté la mirada y él estaba ahí buscándome entre los rostros desprevenidos de los presentes, luego me miró con esos ojos tan indiferentes, se dirigió a mí, me saludo y empezamos a charlar de todo un poco, entre silencios necesarios, porque  los que escribimos somos muy buenos a la hora de plasmar con tinta nuestros pensamientos más sin embargo a la hora de hablar nos faltan las palabras, y frecuentemente tenemos lapsos de silencio que los que no escriben no los entienden y suelen creer que somos seres vacíos, tanto él como yo lo sabemos.

Pasamos un rato muy ameno cuando nos adentramos en el jardín de bonsáis, rodeados de tantos árboles enanos y con la frescura de la mañana, el día estaba un poco nublado y eso hacía que ese pequeño jardín tuviera un toque mágico, haciéndolo parecer un inmenso bosque…
Mis miradas furtivas temiendo a ser descubiertas por sus ojos mustios, cada vez se hacían más frecuentes tratando de descifrar el misterio que encierra su alma. Luego me mostró lo que había escrito y como siempre me hechizaron sus  palabras, esa forma de escribir, esa forma de plasmar sus sentimientos, ojalá cuando decida escribir su libro piense en mí como yo lo pienso a él cada vez que escribo.

Nos despedimos con un fuerte abrazo, no sabiendo cuando nos volveremos a encontrar, porque jamás se sabe lo que nos prepara el destino, porque su alma viajera suele perderse en el espacio, porque jamás ha podido estar en un solo lugar, ni nadie lo ha detenido pese a las muchas mujeres que le ofrecieron su compañía  él siempre ha preferido su soledad…

He pensado mucho, mi cabeza ha dado tantas vueltas, puedo ver su rostro al cerrar mis ojos y se me han venido tantas palabras a mi mente, tan desordenadas que me ha sido difícil  ponerles un orden lógico. Ahora me siento más confundida que antes ya no sé qué pensar y los efectos que causan nuestros encuentros son tan contradictorios, me hacen estremecer de alegría y a la vez de tristeza.
Y es extraño tenerle tan cerca pero me parece tan distante, perdido en sus pensamientos, tan indiferente a mi compañía, sé que es su forma de ser pero me desconcierta y me hace creer que no desea estar con nadie más que con su soledad.
Seguramente jamás lea mis palabras y será lo mejor ya que no quiero que llegue a pensar que he perdido el juicio, ni tampoco quiero que confunda mis sentimientos o crea que estoy enamorada… porque sé que  desaparecería, porque jamás ha sido su intención causarme daño…
Quizá no sea necesario decir una vez más que le quiero, que lo quiero tanto que me duele su pesar y deseo tanto poderle  ver feliz algún día.

Ángeles Saint


San Salvador,  26 de septiembre de 2015.

viernes, 31 de enero de 2014

LA INVASIÓN DE LOS ZOMBIS



Es increíble saber como pasa la vida, como el tiempo cada vez se va acortando y te das cuenta que no has cumplido tus sueños. 
Me doy cuenta yo ahora en este momento, que el tiempo va trascurriendo y yo aquí esperando no se que, me siento prisionera de la rutina, del trabajo. Me doy cuenta que ya perdí mi capacidad de asombro, la capacidad de soñar, de imaginar, de vivir…
Ahora mas que nunca siento que cada día me convierto en un zombi, si un zombi como mis compañeros de oficina que apenas y respiran, pasan el tiempo pegados en sus pc, idiotizados, no se mueven, no sonríen, no hablan, sus cuerpos están ahí pero su alma ya no existe, no puede ser que yo este a punto de convertirme en uno de ellos!

No se que hacer quiero escapar de aquí, dicen que los zombis cada vez se propagan mas y mas, yo los veo en cada esquina, cuando vengo en el autobús, en la cafetería, en la universidad, en cada lugar que visito hay mas de uno, creo que es un invasión, y su objetivo es contagiarnos a todos de su pesimismo, pero no van a poder conmigo no lo van a ser tengo que vencerlos y he encontrado la forma de hacerlo, a ellos les molesta mucho ver sonreír a alguien, percibir alegría, saber que alguien cumple sus sueños, así que he decidido retomar mi vida, vivir con alegría, hacer lo que pueda y dar lo mejor de mi para con los demás. 

He comprendido que no vale la pena seguir amargándome la existencia, que hay cosas mas 
importantes por las que vivir, de no aferrarme al trabajo y a todo aquello que no valora mi 
esfuerzo, me cansé de vivir así, es tiempo de salir con mis armas y vencer a los zombis, es 
tiempo de cambiar y comenzar a luchar por un nuevo mundo, la trasformación comienza en mi, estoy a tiempo todavía antes de convertirme en un zombi mas, así que ahora retomo el camino en busca de mis sueños, a la carga!!!!

Un día más sin poderte encontrar…

¿A dónde estará el amor de mi vida? Esa alma gemela única en el universo, ese ser que ha sido destinado para mí… He recorrido toda est...