El despertador sonó a las 5:00
a.m., esa alarma que me hace despertar súbitamente de mi dulce sueño, abrí mis
ojos y quise recordar lo que soñaba mas no pude, las neuronas de mi cerebro como siempre comenzaron a trabajar y a recordar mi itinerario, esa
maldita rutina de siempre, pero mi alma inocente consideró una escasa
posibilidad de que hoy será un buen día…
El agua fría de la ducha despertó
hasta el último rincón de mi cuerpo somnoliento y en el único lugar en que
puedo cantar sin que nadie escuche mis notas destempladas comencé mi
interpretación de una canción romántica, si de esas que cantamos los románticos
empedernidos, de esas que te hacen creer que el amor existe.
Los primeros rayos del sol
asomaron por mi ventana, yo ya estaba lista para salir, cuando una suave brisa con
aroma a frescura me hizo caer en cuenta que ya es noviembre, ¡sí! ¡Es noviembre!
Idílico Noviembre
Noviembre que me hechizas con
brebajes de melancolía, con tus aromas a nostalgia y rojos atardeceres...
Las campanillas brotan
tímidamente entre la yerba, pero dentro
de unos días su timidez desaparecerá y
parecerán tan osadas, enredadas en las ramas de los árboles adornándolos de
purpura y tonos azulados...
Noviembre con tu brisa fresca vas
deshojando mis recuerdos, el cielo parece más inmenso, el sol más radiante y las nubes algodonadas…
Noviembre, llegas impetuoso y me
haces estremecer de sentimientos encontrados, me traes recuerdos que ya creía
olvidados, me haces retroceder en el tiempo, regresar a mi infancia; me veo
corriendo en praderas adornadas de flores amarillas y pequeñas campanillas,
puedo sentir la suave brisa en mi cara, puedo escuchar el sonido del viento que
trae consigo voces lejanas de algún
desconocido…
Los árboles se tiñen de color de atardeceres, los ocasos
revelan magníficos espectáculos llenos
de extravagancia y misterio, las montañas siguen ahí iguales a las de mi
infancia, las que contemplé muchas veces imaginando paisajes de encanto tras de
ellas, pero mi imaginación también se desvaneció con mi infancia y tuve que
enfrentar la temible realidad que todo es igual que acá, que no hay lugares
mágicos, ni bosques con cabañas
encantadas…
Noviembre me has hechizado
nuevamente, me has hecho soñar despierta y quisiera regresar a esa época maravillosa
cuando aún amaba, cuando aún habitaba en mí la inocencia de la infancia.
San Salvador, 3 de noviembre de 2015.
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