martes, 3 de noviembre de 2015

Un día de noviembre.


El despertador sonó a las 5:00 a.m., esa alarma que me hace despertar súbitamente de mi dulce sueño, abrí mis ojos y quise recordar lo que soñaba mas no pude, las neuronas de  mi cerebro como siempre comenzaron  a trabajar y a recordar mi itinerario, esa maldita rutina de siempre, pero mi alma inocente consideró una escasa posibilidad de que hoy será un buen día…
El agua fría de la ducha despertó hasta el último rincón de mi cuerpo somnoliento y en el único lugar en que puedo cantar sin que nadie escuche mis notas destempladas comencé mi interpretación de una canción romántica, si de esas que cantamos los románticos empedernidos, de esas que te hacen creer que el amor existe.
Los primeros rayos del sol asomaron por mi ventana, yo ya estaba lista para salir, cuando una suave brisa con aroma a frescura me hizo caer en cuenta que ya es noviembre, ¡sí! ¡Es noviembre!

Idílico Noviembre

Noviembre que me hechizas con brebajes de melancolía, con tus aromas a nostalgia y rojos atardeceres...

Las campanillas brotan tímidamente entre la yerba,  pero dentro de unos días su timidez desaparecerá  y parecerán tan osadas, enredadas en las ramas de los árboles adornándolos de purpura y tonos azulados...

Noviembre con tu brisa fresca vas deshojando mis recuerdos, el cielo parece más inmenso, el sol más radiante  y las nubes algodonadas…

Noviembre, llegas impetuoso y me haces estremecer de sentimientos encontrados, me traes recuerdos que ya creía olvidados, me haces retroceder en el tiempo, regresar a mi infancia; me veo corriendo en praderas adornadas de flores amarillas y pequeñas campanillas, puedo sentir la suave brisa en mi cara, puedo escuchar el sonido del viento que trae consigo  voces lejanas de algún desconocido…

Los  árboles  se tiñen de color de atardeceres, los ocasos revelan  magníficos  espectáculos llenos de extravagancia y misterio, las montañas siguen ahí iguales a las de mi infancia, las que contemplé muchas veces imaginando paisajes de encanto tras de ellas, pero mi imaginación también se desvaneció con mi infancia y tuve que enfrentar la temible realidad que todo es igual que acá, que no hay lugares mágicos, ni bosques con cabañas  encantadas…

Noviembre me has hechizado nuevamente, me has hecho soñar despierta y quisiera regresar a esa época maravillosa cuando aún amaba, cuando aún habitaba en mí la inocencia de la infancia.


San Salvador, 3 de noviembre de 2015.

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